"Nuestra idea central es la construccion de situaciones, es decir, la
construccion concreta de ambientes momentaneos de la vida y su transformacion en
una cualidad afectiva superior. Tenemos que poner a punto una intervencion
ordenada sobre los factores complejos de dos grandes componentes en perpetua
interaccion: el escenario material de la vida y los comportamientos que entraña
y que lo desordenan."
construccion concreta de ambientes momentaneos de la vida y su transformacion en
una cualidad afectiva superior. Tenemos que poner a punto una intervencion
ordenada sobre los factores complejos de dos grandes componentes en perpetua
interaccion: el escenario material de la vida y los comportamientos que entraña
y que lo desordenan."
"La teoria de la deriva y sus recorridos
espontáneos por la ciudad,
nos invitan a conocer nuestro medio
de una nueva manera..."
LA REPRESENTACIÓN SITUACIONISTA EN LA PERCEPCIÓN DE LO URBANO
Manuel Bello
La ciudad, monstruo incomprensible para muchos, y fascinante para otros, es un organismo vivo en constate cambio. Los intelectuales de la internacional situacionista trataron de entenderla por esta vía, ignorada por muchos pensadores de su tiempo. La ciudad ya no es la misma, si es que acaso alguna vez lo fue. O por lo menos ya no la miramos como lo solíamos hacer. La escritura multimedia junto a la caída, una y otra vez, de paradigmas que encasillan al desarrollo urbano y al pensar la ciudad en un catalogo de formas y soluciones, han redefinido un urbanismo humano y fustigador, realizado a partir de los recorridos en la ciudad, de su aceptación como un laberinto, como una esfera infinita cuyo centro esta en todas partes y la circunferencia en ninguna, como definiría Pascal una vez a la naturaleza (el espacio). Entre la construcción de situaciones y la vivencia sin prejuicios hacia ellas -y entre ellas mismas -, podemos armar una ciudad que respete al individuo, o que por lo menos le de las herramientas para lograr la libertad aceptándose de una vez y por todas como prisionero voluntario de las metrópolis.
Manuel Bello
La ciudad, monstruo incomprensible para muchos, y fascinante para otros, es un organismo vivo en constate cambio. Los intelectuales de la internacional situacionista trataron de entenderla por esta vía, ignorada por muchos pensadores de su tiempo. La ciudad ya no es la misma, si es que acaso alguna vez lo fue. O por lo menos ya no la miramos como lo solíamos hacer. La escritura multimedia junto a la caída, una y otra vez, de paradigmas que encasillan al desarrollo urbano y al pensar la ciudad en un catalogo de formas y soluciones, han redefinido un urbanismo humano y fustigador, realizado a partir de los recorridos en la ciudad, de su aceptación como un laberinto, como una esfera infinita cuyo centro esta en todas partes y la circunferencia en ninguna, como definiría Pascal una vez a la naturaleza (el espacio). Entre la construcción de situaciones y la vivencia sin prejuicios hacia ellas -y entre ellas mismas -, podemos armar una ciudad que respete al individuo, o que por lo menos le de las herramientas para lograr la libertad aceptándose de una vez y por todas como prisionero voluntario de las metrópolis.
Palabras claves: laberinto dinámico, derivas, recorridos, mapas.
LAS CIUDADES SUTILES.
Si queréis creerme, bien. Ahora diré cómo es Ottavia, ciudad-telaraña. Hay un precipicio entre dos montañas abruptas: la ciudad está en el vacío, atada a las dos crestas con cuerdas y cadenas y pasarelas. Se camina sobre tos travesaños de madera, cuidando de no poner el pie en los intersticios, o uno se aferra a las mallas de cáñamo. Abajo no hay nada en cientos y cientos de metros: pasa alguna nube; se entrevé mas abajo el fondo del despeñadero.
Esta es la base de la ciudad: una red que sirve de pasaje y de sostén. Todo lo demás, en vez de elevarse encima, cuelga hacia abajo; escalas de cuerda, hamacas, casas hechas en forma de saco, percheros, terrazas como navecillas, odres de agua, picos de gas, asadores, cestos suspendidos de cordeles, montacargas, duchas, trapecios y anillas para juegos, teleféricos, lámparas, macetas con plantas de follaje colgante. Suspendida en el abismo, la vida de los habitantes de Ottavia es menos incierta que en otras ciudades. Sabes que la red no sostiene más que eso.
LAS CIUDADES Y LOS INTERCAMBIOS.
En Ersilia, para establecer las relaciones que rigen la vida de la ciudad, los habitantes tienden hilos entre los ángulos de las casas, blancos o negros o grises o blanquinegros según indiquen relaciones de parentesco, intercambio, autoridad, representación. Cuando los hilos son tantos que ya no se puede pasar entre medio, los habitantes se van: se desmontan las casas; quedan sólo los hilos y los soportes de los hilos.
Desde la ladera de un monte, acampados con sus trastos, los prófugos de Ersilia miran la maraña de los hilos tendidos y los palos que se levantan en la llanura. Y aquello es todavía la ciudad de Ersilia, y ellos no son nada.
Vuelven a edificar Ersilia en otra parte. Tejen con los hilos una figura similar que quisieran más complicada y al mismo tiempo más regular que la otra. Después la abandonan y se trasladan aún más lejos con sus casas.
Viajando así por el territorio de Ersilia encuentras las ruinas de las ciudades abandonadas, sin los muros que no duran, sin los huesos de los muertos que el viento hace rodar: telarañas de relaciones intrincadas que buscan una forma.
Italo Calvino, Las ciudades invisibles.
Desde la ladera de un monte, acampados con sus trastos, los prófugos de Ersilia miran la maraña de los hilos tendidos y los palos que se levantan en la llanura. Y aquello es todavía la ciudad de Ersilia, y ellos no son nada.
Vuelven a edificar Ersilia en otra parte. Tejen con los hilos una figura similar que quisieran más complicada y al mismo tiempo más regular que la otra. Después la abandonan y se trasladan aún más lejos con sus casas.
Viajando así por el territorio de Ersilia encuentras las ruinas de las ciudades abandonadas, sin los muros que no duran, sin los huesos de los muertos que el viento hace rodar: telarañas de relaciones intrincadas que buscan una forma.
Italo Calvino, Las ciudades invisibles.
La Glorieta de Insurgentes.....laboratorio situacionista...
Una superficie blanca sobre la que se coloque lo que sea. Disparadores aleatorios que van configurando un discurso. Porque ya se lee algo ahí donde parecía que nada iba a surgir, desde mensajes de inocencia emocionada hasta reivindicaciones de los
drogadictos, petición controladora de las adicciones. Dice sabiamente Ramón, habitante de la Glorieta de uñas largas y negras e ingenio agudo: si todos nos drogáramos, habría escasez y no alcanzaría para todos. O, por ahí, un Piolín que guarda una secreta esperanza en una pluma púrpura colocada a un costado del dibujo. También una frase zen acerca de la fugacidad, lo poco importante que es la voluntad en asuntos relacionados con la permanencia. El buen Fermín, reproduciendo una frase napoleónica: sería un enemigo más eficaz si te hubiese servido en algo. Todo hilos de madejas distintas colocadas ahí para configurar posibilidades, acontecimientos que tientan los ánimos, provocan algo de curiosidad en los paseantes, representan los jeroglíficos dispersos que quisieran ser esperanzadores.Pronto el pizarrón será colocado en las inmediaciones de la Glorieta, pues ahora aún está un poco aislado del contexto que asipa a representar un laboartorio de situaciones, todas escritas.....
Fuentes:

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