El estudio de la historia de la ciudad Lewis Mumford masiva reúne una amplia gama de pruebas - de los hábitat primeros de grupo a las ciudades medievales hasta los modernos centros de comercio con escenas e ilustraciones en blanco y negro - para mostrar cómo la forma urbana ha cambiado a través de la civilización . Su tono es en última instancia, un tanto pesimista: Mumford estaba profundamente preocupado por lo que considera los aspectos deshumanizantes de la tendencia metropolitana, que consideró "un mundo de los ilusionistas profesionales y sus víctimas crédulas. Impulsos más bajos (en otra crítica general sin restricciones, que calificó como el Pentágono, un monumento de la Edad de Bronce a la humanidad, así como una presunción barroco "decadente y sin valor." Mumford esperaba un redescubrimiento de los principios urbanos que hacían hincapié en la relación orgánica de la humanidad con su entorno. La ciudad sigue siendo una obra de poderosa influencia, que ha dado forma a las agendas de los planificadores urbanos, sociólogos y críticos de la sociedad desde su publicación en la década de 1960.
Esto ofrece el primer gran trato de la ciudad, tanto en sus aspectos históricos.
Mumford hace un recorrido erudito, serio y muy ameno, sobre esa institución básica para las sociedades humanas, por lo menos desde el Neolítico, que es “la ciudad”.
La obra transcurre por fases diversas. El estudio de las ciudades antiguas (egipcias, mesopotámicas etc.) y clásicas (griegas y romanas) resulta muy instructivo y profundo, sin dejar de ser atractivo en todo momento. Su acceso al medioevo no sólo sigue siendo de gran interés, sino que cada vez se contempla como más próximo a nuestra realidad actual, y el autor no lo oculta. En la ciudad medieval se perfilan ya muchos de los caracteres de la moderna.
Mumford da el salto al Renacimiento y al Barroco con una todavía más clara perspectiva de la realidad “presente”. Su planteamiento de la organización urbana en ambas etapas está hecho de un modo particularmente didáctico con referencias, por supuesto también fotográficas, a tramas urbanas que hoy siguen existiendo (sirve Washington como ejemplo), o a ciudades diseñadas en etapas más recientes pero inspiradas en su visión.
Cuando Mumford se adentra en la realidad “carbonífera”, es decir la de la “revolución industrial” (siglo XIX) y en todos los problemas relacionados con la energía y el transporte propios del XX… no tiene desperdicio. Es de una actualidad increíble, sobre todo pensando en la fecha en que se hizo.
Su punto de vista está muy relacionado con la forma de concebir las relaciones humanas y urbanas planteada por los anarquistas clásicos (Kropotkin, desde el pensamiento social o Howard, desde el urbanístico, con su Idea de “ciudad jardín” por ejemplo), pero también de los urbanistas canónicos más importantes y clásicos del siglo XX, como Le Corbusier.
Su perspectiva humana y de una ecología seria y profunda se adelanta en más de 30 años a posiciones que hoy, con razón, pasan por “modernas” y “progresistas”.
Fuentes
http://www.tdx.cesca.es/TESIS_UJI/AVAILABLE/TDX-1229104-121319//ruiz2.pdf/
Esto ofrece el primer gran trato de la ciudad, tanto en sus aspectos históricos.
Mumford hace un recorrido erudito, serio y muy ameno, sobre esa institución básica para las sociedades humanas, por lo menos desde el Neolítico, que es “la ciudad”.
La obra transcurre por fases diversas. El estudio de las ciudades antiguas (egipcias, mesopotámicas etc.) y clásicas (griegas y romanas) resulta muy instructivo y profundo, sin dejar de ser atractivo en todo momento. Su acceso al medioevo no sólo sigue siendo de gran interés, sino que cada vez se contempla como más próximo a nuestra realidad actual, y el autor no lo oculta. En la ciudad medieval se perfilan ya muchos de los caracteres de la moderna.
Mumford da el salto al Renacimiento y al Barroco con una todavía más clara perspectiva de la realidad “presente”. Su planteamiento de la organización urbana en ambas etapas está hecho de un modo particularmente didáctico con referencias, por supuesto también fotográficas, a tramas urbanas que hoy siguen existiendo (sirve Washington como ejemplo), o a ciudades diseñadas en etapas más recientes pero inspiradas en su visión.
Cuando Mumford se adentra en la realidad “carbonífera”, es decir la de la “revolución industrial” (siglo XIX) y en todos los problemas relacionados con la energía y el transporte propios del XX… no tiene desperdicio. Es de una actualidad increíble, sobre todo pensando en la fecha en que se hizo.
Su punto de vista está muy relacionado con la forma de concebir las relaciones humanas y urbanas planteada por los anarquistas clásicos (Kropotkin, desde el pensamiento social o Howard, desde el urbanístico, con su Idea de “ciudad jardín” por ejemplo), pero también de los urbanistas canónicos más importantes y clásicos del siglo XX, como Le Corbusier.
Su perspectiva humana y de una ecología seria y profunda se adelanta en más de 30 años a posiciones que hoy, con razón, pasan por “modernas” y “progresistas”.
Fuentes
http://www.tdx.cesca.es/TESIS_UJI/AVAILABLE/TDX-1229104-121319//ruiz2.pdf/
http://translate.google.com/translate?hl=es&langpair=en%7Ces&u=http://www.librarything.com/work/444491&prev=/translate_s%3Fhl%3Des%26q%3Densayos%2Bde%2Bla%2Bciudad%2Bde%2BLewis%2BMumford%26tq%3DCity%2Btests%2BLewis%2BMumford%26sl%3Des%26tl%3Den&rurl=translate.google.com
No hay comentarios:
Publicar un comentario